¿Hambre real o emocional?

 
Cuando tenemos hambre real aparece poco a poco y comemos cualquier cosa, una fruta, un poco de queso o incluso un trozo de cartón.
 
Cuando sentimos hambre emocional esta sensación aparece de repente y buscamos sobretodo alimentos hipercalóricos que satisfaga rápidamente esa emoción que queremos calmar porque como dice el refrán «las penas con pan son menos penas».
 
Buscamos recompensas, a veces, solo tras un día de trabajo duro y relacionamos ciertos alimentos con sensaciones de placer, como el chocolate, que produce bienestar por su contenido triptófano y feniletilamina.
 
Estas sensaciones no solucionan nuestros problemas y a la larga ese hambre emocional se convierte en ansiedad por comer, y entonces SÍ tenemos un problema en la relación con la comida.